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viernes, 7 de agosto de 2020

Las imágenes de San Roque: pinceladas históricas y algunas anécdotas.

 *Este texto refundido y con nuevas imágenes, de la reseña publicada en el folleto San Roque 2020 editado por PSOE Arjonilla

Manuel Jesús Segado-Uceda 
Historiador de Arte

     San Roque, junto a San Sebastián, son dos santos de los conocidos como "santos pestíferos", pues su advocación estaba relacionada con la protección contra las pandemias y enfermedades altamente contagiosas y mortales; como la peste, el cólera... Esta protección, es uno de los motivos por el que las ermitas consagradas a estos santos, se encontraban a las entradas de los pueblos o en los caminos que había cercanos a los núcleos de población; (En el caso de Arjonilla, la ermita de San Roque, en la salida hacia Marmolejo y Córdoba o la desaparecida ermita de San Sebastián, posteriormente Santa Ana, situada a la entrada desde el camino Andújar). En tiempos de pandemias, las plegarias de los pueblos se dirigían a San Roque o San Sebastián.

     La epidemia de peste surgida a finales del siglo XVI y comienzos del XVII llegó hasta Arjonilla. Después de sufrir las consecuencias de la pandemia, y ya con la remisión de la enfermedad, el 16 de agosto de 1602 se acordó desde el Cabildo municipal, nombrar a San Roque como Santo protector de Arjonilla. Voto que fue renovado en 1654 y posteriormente en 1834, coincidiendo con la epidemia de cólera que llegó al pueblo en aquellos años. De nuevo, en épocas más cercanas, se llevó a cabo sendas renovaciones del voto en los años 1952 y en 2002, siendo nombrado San Roque como "alcalde perpetuo" de la localidad.

Aspecto que presentaba la ermita de San Roque antes de las últimas remodelaciones que se le han practicado. Fotografía: Martínez.


     De la desaparecida imagen de San Roque, conocemos escasos datos. Las referencias documentales no nos ayudan en lo referente a la autoría de la pieza o su cronología exacta, y tan sólo podemos acogernos al análisis de la talla a través de las antiguas fotografías conservadas. Por sus características, parece que se trata de una imagen con una cronología cercana al final del siglo XVI. Esta presentaba un rostro sereno y bondadoso, mostrando la llaga de su pierna, (bien a consecuencia de la peste o, según otros hagiógrafos del santo, por la herida de una flecha al ser confundido con un espía, por los guardias de su padre), y con la cabeza coronada por una enorme concha (motivos que cuelgan en sus ropajes de peregrino). Porta un báculo del que cuelga una calabaza, y está acompañado por un fiel perro y un ángel. Parece que esta imagen ya sufría un notable deterioro en el siglo XIX. A través de la documentación existente en el Archivo Histórico Municipal de Arjonilla, sabemos que la antigua imagen de San Roque, fue llevada hasta la iglesia de la Encarnación en diversas ocasiones, para dedicarle una serie de rogativas en relación a las diferentes penurias que viviría el pueblo. Es el caso del año 1804, momento en el que Arjonilla se encomienda a San Roque, y a la Virgen de la Soledad, por diferentes motivos. Uno de ellos es el nuevo brote de fiebre amarilla, (enfermedad que llegada a las costas andaluzas en 1800), y otro las malas cosechas, a causa de la sequía, o la escasez por la que atravesaba el pueblo y el país.

     La primitiva imagen de San Roque fue destruida casi por completo durante la Guerra Civil. Aunque entre los escombros y las ruinas de su ermita, se halló la cabeza del santo, siendo rescatada y conservada en una hornacina en la iglesia parroquial de la Encarnación. Lamentablemente, el fuego del incendio ocurrido durante la madrugada del 3 de octubre de 1987, en la capilla de la Virgen del Rosario, destruyó la hornacina, sucumbiendo a las llamas la cabeza de la antigua talla del patrón San Roque, así como el relicario de 1961 en el que se conservaba la reliquia del santo, el certificado de autenticidad de esta reliquia expedido por el Vaticano o una fotografía antigua de la imagen primigenia.

Hornacina que existía en la capilla de Ntra. Sra. del Rosario, en la Iglesia de Arjonilla. En ella se conservaba la cabeza de la antigua imagen de San Roque, el relicario de 1961 y otros enseres. 
Fotografía del autor. (La fotografía original forma parte de la fototeca de Francisco Ruz)


     La talla de San Roque venerado por el pueblo en la actualidad, se encargó en 1939. Y las gestiones para la adquisición de la misma, fueron realizadas por el párroco D. Luis Sotomayor. La imagen es obra del escultor granadino Domingo Sánchez-Mesa. Presenta una actitud serena, con unas delicadas formas, y cuenta con un bello rostro, inconfundible seña de identidad dentro de la estética de este escultor.
Imagen de San Roque de Domingo Sánchez-Mesa, en el altar mayor de la iglesia de Arjonilla
Fotografía: Jesús Segado Hernández



lunes, 27 de enero de 2020

La ermita de Jesús Nazareno de Arjonilla. Breve historia y análisis del edificio.


Manuel Jesús Segado-Uceda
Historiador de Arte
Trabajo publicado en la revista de Semana Santa de Arjonilla 2018



Breve reseña histórica del edificio y anecdotario.
     La ermita de Jesús se encuentra ubicada en la Plaza de la Encarnación, junto a la iglesia parroquial de Arjonilla. El edificio se debe a una fundación llevada a cabo durante el siglo XVII por Dña. María de Morales y Ardales, según se plasma en 1641 a través de un protocolo notarial 1. Este oratorio particular, pasó a ser usado por la cofradía de Jesús Nazareno junto al hospital del mismo nombre que también fundó la mencionada Dña. María de Morales.
   Esta construcción ha sido testigo de los diversos avatares históricos acontecidos en Arjonilla debido al emplazamiento privilegiado en el que se encuentra: la Plaza de la Encarnación, un espacio público neurálgico de la Villa.



     La ermita también ha tenido un uso civil en diferentes momentos de la historia local, por ejemplo como distrito electoral durante el siglo XIX, cuando se habilita la primera división de los distritos electorales, siendo uno de ellos la Casa de Cabildo y el otro la ermita de Jesús Nazareno.2

     Como curiosidad el esquilón que encontramos en el edificio procede de la espadaña que se halla en las dependencias de la sacristía de la iglesia parroquial de la Encarnación, que fue llevado hasta la ermita durante la década de los 70 por petición que fue trasladada por D. Manuel Cuesta Hernández al párroco D. Francisco Padilla.
     En la actualidad la ermita sirve como sede para las cofradías de Jesús Nazareno y Jesús de la Humildad, acogiendo sus imágenes y enseres.

La Ermita. Características arquitectónicas del edificio.
     Situada en el costado norte de la Plaza de la Encarnación la ermita del Nazareno de Arjonilla posee una sencilla fachada del s. XVIII, cuya fábrica está realizada íntegramente de ladrillo mediante el que se recrean los diversos elementos arquitectónicos, y donde se juega con los claroscuros a través de elementos entrantes y salientes, algo muy del gusto barroco. Queda de manifiesto el enorme sentido geométrico de la fachada así como su gran verticalidad, acentuada por la doble pareja de pilastras que flanquean la puerta de entrada al edificio, único acceso al mismo, que se abre mediante un arco de medio punto sobre jambas. 
Fachada de la ermita de Jesús

     Aparecen sobrepuestos a las enjutas y clave del arco tres rosetones de arcilla cocida, dispuestos geométricamente; el rosetón central, algo mayor en tamaño, encierra una cruz de malta; y flanqueando a éste, dispuestos sobre el eje vertical de las jambas, aparecen otros dos de menores dimensiones que contienen elementos alusivos a la pasión de Cristo, como la corona de espinas (a la izquierda) y los tres clavos de la Crucifixión (a la derecha).
Detalle de los rosetones con motivos pasionales sobre la puerta de acceso al edificio

     Encima de la puerta de acceso encontramos un frontón triangular partido sobre el que se ubican cinco placas rectangulares dispuestas en forma de cruz griega, al que se sobrepone un pequeño óculo que otorga a la construcción iluminación natural.
     La fachada está coronada por una espadaña clasicista dividida en dos cuerpos; en el inferior cuenta con otro resalte cuadrangular que contiene un rosetón de arcilla cocida, y que encierra en su interior el elemento universal alusivo a la Pasión de Jesús: la cruz. Por otro lado, en el cuerpo superior, aparece el arco de medio punto donde se alberga “el esquilón”, flanqueado por dos pilastras en arista que sostienen un frontón recto en cuyo interior encontramos una placa lisa que nos hace sospechar la presencia antaño de algún elemento, (quizá heráldico), alusivo tal vez a la finalización de las obras del edificio. Corona la espadaña una sencilla cruz de forja, con diseño de Julio Gavilán, que fue llevada a cabo durante el curso de forja impartido por el maestro herrero arjonillero Fernando Bejarano.


Espadaña de la ermita de Jesús

     Al interior, construido en el siglo XVII, la ermita posee una planta rectangular cubierta por una bóveda de medio cañón con lunetos, en los que observamos la huella inconfundible de la presencia, en otra época, de lienzos o tablas que formaban parte del patrimonio mueble desaparecido de la ermita. Del mismo modo podemos intuir que, bajo las capas de cal, existen pinturas murales en las que se representan motivos vegetales y geométricos. Estas pinturas, que recubren toda la superficie de la ermita, se hicieron visibles a través de los deterioros del revestimiento de las paredes. Por sus características estas pinturas contarían con una cronología del siglo XVIII.

Interior del edificio


Detalle de uno de los fragmentos de la pintura mural existente al interior de la ermita

     Preside el edificio el camarín de Jesús, cuya construcción se llevará a cabo ya en durante el siglo XVIII. En este aposento se cobija la imagen del Nazareno de Arjonilla, que cuenta con una gran devoción entre los arjonilleros. El camarín se cubre con una cúpula de media naranja en la que encontramos pinturas murales (que cuentan con una cronología similar a las existentes en los muros de la nave de la ermita). En ella encontramos representada arquitectura fingida a modo de trampantojo, en la que se simulan elementos estructurales de la cúpula, que se decoran con motivos vegetales. Observamos también algunos elementos figurativos presentes en estas pinturas tales como el Espíritu Santo rompiendo el cielo y rodeado de cabezas de putti, que aparecen en el centro de la cúpula, o los elementos alusivos a la Pasión de Cristo que existen en las enjutas de la cúpula, donde se representan: la cruz; el gallo, (que simboliza las Negaciones de Pedro); los clavos o el mazo; la escalera, la lanza de Longinos y la caña con el vinagre.
Vista de la bóveda del camarín de Jesús

Detalle de las enjutas de la cúpula que presentan motivos de la Pasión de Cristo

     Bajo el altar existe una cripta donde yacen sepultados algunos presbíteros que fueron hermanos de la cofradía del Nazareno, y que a ellos se debe el gran impulso devocional que recibió esta cofradía durante el siglo XVIII. Hace algo más de una década, durante las obras para la reposición del pavimento de la ermita, salieron a la luz algunos escalones que descendían hasta esta cripta, cuya entrada estaba sellada por arena y escombro.

_____________________________________________
1) Rueda Jándula Ildefonso: La ermita de Jesús Nazareno, fundación de Dña. María de Morales y Ardales. Al pie de la Parroquia. Arjonilla, nº 29. Marzo de 1995. Págs. 10 y 11.
2)  A.H.M.A. (Archivo Histórico Municipal de Arjonilla). Leg. 785. Elecciones/A.A.C.C. Sesión 12-11-1856)


Fuentes:
Archivo Histórico Municipal de Arjonilla
Archivo Histórico Provincial de Jaén
Archivo Histórico Diocesano de Jaén
Archivo y material gráfico propio del autor.

jueves, 5 de octubre de 2017

La ermita de la Soledad. Antigua iglesia mayor de Arjonilla

Manuel Jesús Segado-Uceda
Historiador de Arte
Fragmento de texto de un trabajo publicado en otro medio debidamente registrado.

     Descendiendo por "el Botillo", allá donde confluyen las calles Soledad y Vera-Cruz, se erige como vigía de la cantera de arcilla del Albarrá, la ermita de la Soledad. 
     Esta construcción es el edificio religioso más antiguo que “se mantiene en pie”[1] en la localidad de Arjonilla, ya que aparece citado por primera vez en las fuentes documentales durante la visita de la Orden de Calatrava del año 1499, donde se la menciona como “iglesia Mayor” bajo la advocación de “Santa María de Valrico”. Es este dato primordial para datar este templo, que cuenta con una cronología que, al menos, se remonta al siglo XV[2], y  tratar así de enmendar la datación errónea del edificio, del que se ha dicho, e incluso se mantiene en diversas publicaciones digitales, que cuenta con una cronología del siglo XVI y XVII.
Fachada principal de la ermita de la Soledad.
Fotografía propia del autor.

     La ermita que se conserva en la actualidad es una construcción al estilo gótico-mudéjar, realizada en ladrillo. Posee una sencilla pero elegante fachada en cuyo centro se abre la puerta de acceso mediante un arco de medio punto, que se enmarca por sendas pilastras sobre las que se apoya un elemento adintelado que corona la portada, y que nos recuerda al entablamento del orden arquitectónico clásico.

     A ambos lados de la puerta de acceso encontramos dos grandes pilastras que recorren verticalmente la fachada. Sobre una ventana adintelada, que enmascara un arco rebajado al interior, corona el edificio en su parte frontal  una sencilla espadaña en la que se alberga una campana.

Cubierta de la ermita
Fotografía propia del autor

     Al interior, la construcción posee una planta de salón cubierta por bóveda de lunetos (tipo de bóveda resultante del cruce perpendicular de bóvedas de cañón que tienen diferente altura), sostenida por unos arcos fajones a los que se le adosan arcos formeros que habilitan una serie de capillas en las que se les da cobijo a parte de la imaginería propiedad de las cofradías de Arjonilla.
     En la cabecera, desprovista de retablo, se abre un vano que da vista al camarín de la virgen que, con toda seguridad, se construyó en fechas muy posteriores al levantamiento del edificio, coincidiendo probablemente con la proliferación de este tipo de aposento presente en la arquitectura religiosa de la edad Moderna, y que en la actualidad está presidido por la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad, obra que no hace muchas fechas se ha atribuido al imaginero valenciano Amadeo Ruiz Olmos[3]. Además, flanqueando la cabecera, existen sendos mascarones que se han insertado casi en el arranque de los nervios de la bóveda.

A la derecha uno de los mascarones del nervio. A la izquierda el interior de la ermita.
Fotografía propia del autor.
     Alrededor de la antigua iglesia de Ntra. Sra. de Valrico se ubicó durante siglos, (suponemos que desde la construcción del templo en algún momento del siglo XV), el cementerio municipal, que se siguió utilizando como lugar de enterramiento durante siglos, e incluso durante los primeros años del siglo XX, hasta que debido a las malas condiciones higiénicas  que presentaba la zona, así como la insuficiencia para cubrir las necesidades de enterramiento de los vecinos de la localidad, se realizan las obras para el nuevo cementerio municipal de Arjonilla en 1915,[4] siendo finalmente inaugurado el 1 de octubre de ese mismo año.

Aspecto que presentaba la ermita de la soledad en los años 50 del pasado siglo.
Fotografía archivo del autor.

     Para acceder desde la antigua iglesia hasta el camposanto o a la inversa, existía una puerta lateral, hoy sellada, que se encontraba situada en el muro sur del edificio, y cuyo rastro es aún visible en la actualidad, coincidiendo su ubicación en la actualidad con la capilla que alberga a San Juan Evangelista.
     El aspecto que podemos apreciar actualmente de la que fue primera iglesia mayor de Arjonilla, es el resultado de diversas intervenciones o restauraciones (de mayor o menor relevancia) que se han llevado a cabo sobre el templo primigenio a lo largo  de sus más de cinco siglos de historia. Entre las intervenciones que ha sufrido el edificio destacamos la que se realizó  tras el terremoto de Lisboa, acontecido el 1 de noviembre de 1755, donde según el informe emitido “La ermita de Nuestra Señora de la Soledad se arruinó del todo, dejando libres las Imágenes”.[5]

Lateral de la iglesia donde se observa la puerta sellada que daba al antiguo cementerio.
Fotografía propia del autor.

     Posteriormente, en el año 1860, el edificio tuvo que someterse otra vez a una nueva intervención de envergadura, cuando la estructura de la ermita se vio afectada a causa de la continua explotación de la cantera de arcilla del Albarrá para el abastecimiento de la industria arjonillera del barro, actividad que ocasionó el desplazamiento del muro norte (que da vista a la cantera), y que acabó provocando el derrumbe de la cubierta del edificio. Prueba de estas reformas es la inscripción  que encontramos sobre la puerta hoy sellada en el muro sur a la que aludíamos anteriormente[6]. Se llevó a cabo entonces el levantamiento de una nueva cubierta para la ermita, además de la construcción de una serie de contrafuertes laterales en talud en el muro norte, actuando esta pared como muro de contención del edificio.
Lateral de la ermita donde se observan los contrafuertes en talud.
Fotografía propia del autor. 

     De igual modo, tras la Guerra Civil Española, conocemos a través de varios testimonios que el edificio quedó muy deteriorado, por lo que fue sometido a diversos arreglos.[7]

     En 1992 se produjo un plan de reforma sobre parte del patrimonio arjonillero bajo la dirección del arquitecto local D. Luis Alonso Salcedo, mediante el que se intervino en diferentes edificios históricos de la población, entre ellos en la ermita de la Soledad, cuya fachada fue restaurada y reformada, procediendo a quitar la cal que cubría el muro al exterior para dejar así el ladrillo visto, y añadiendo las dos grandes pilastras  que flanquean la  puerta de acceso al edificio, y que podemos ver en la actualidad.[8]

     Desconocemos a ciencia cierta el aspecto que poseía la edificación primigenia de la ermita de la Soledad, que se erigió antaño como la iglesia mayor de Arjonilla hasta la construcción de la iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación, aunque por las características que presenta esta ermita, podemos decir que se corresponden a las que presentan los templos erigidos en época turbulenta en la que nuestra zona fue tierra fronteriza; tiempos en los que  lejos de erigir grandes templos, se edificaban iglesias de pequeño tamaño, de una sola nave, carentes de decoración al exterior y que se cubrían por una techumbre de madera al estilo morisco, por lo que estaban desprovistos  de bóvedas.
     Además, para dar contexto al entorno de la ermita de la Soledad, durante el tiempo que fue iglesia mayor de Arjonilla, podemos ubicar en la zona el núcleo urbano de la Arjonilla medieval, que se encontraba aglutinado entre  la ermita y el castillo; y estando la fuente pública más concurrida  situada en el lugar conocido como el Pilar. Basta con solo echar un vistazo al plano de la localidad para poder constatar esto de una manera más visual, pudiendo observar en la zona señalada que las casas y calles se dibujan en el entramado urbano de manera orgánica (callejuelas más estrechas, con recodos, sin orden, etc.), en contraposición con el plano de aspecto más ordenado (con calles de gran longitud, que se cruzan con otras casi perpendicularmente), en torno a la plaza de la Encarnación y a la zona alta de Arjonilla, un urbanismo articulado en época inmediatamente posterior, bien entrada ya la edad Moderna, y que con toda posibilidad tuvo como origen la construcción de la nueva iglesia parroquial de la Encarnación. 
Núcleo urbano de la Arjonilla Medieval.
Imagen: Plano trabajado por el autor.



[1] Destacamos entre comillas porque en realidad el edificio, después de varias vicisitudes, pasó por diferentes reformas y reconstrucciones a lo largo de los siglos, por lo que la parte original del edificio que aún conservamos sea poco más de los cimientos y/o el arranque.
[2] SEGADO-UCEDA Manuel Jesús: “La ermita de Ntra. Sra. de la Soledad. Antigua iglesia Mayor de Arjonilla. Análisis y breve historia”. Agrupación de cofradías de Pasión de Arjonilla. Arjonilla, 2016, págs. 38-41.
[3] LORITE CRUZ, Pablo: Vida y obra de Amadeo Ruiz Olmos. Baeza, Almería. Alcázar D. L., 2011.
[4] AHMA.  AA. CC. Sesión de 12 de junio de 1915
[5] Relación verídica del terremoto en 1º de noviembre de 1755, que aparece recogida en el trabajo de MARTÍNEZ SOLARES José Manuel: Los efectos en España del terremoto de Lisboa (1 de noviembre de 1755). Dirección del Instituto Geográfico Nacional. Madrid, 2001. Págs. 155 y 156.  
[6] Obras que fueron sufragadas según consta en la inscripción por la vecina de la localidad Doña Ana Bernarda Gímenez y Ramírez de Valenzuela, que situamos en 1860, ya que aparece citado en la inscripción D. José Mª Jácome (Palomino), que fuera párroco de Arjonilla entre los años 1860 y 1866, y el alcalde de la localidad D. Manuel Gómez.
[7] SEGADO-UCEDA Manuel Jesús.: “La ermita de la Soledad…”

[8] Estas pilastras fueron añadidas en 1992, y no tenemos constancia de que existiesen anteriormente, ya que al menos, en una fotografía de mediados de los 50, dichos elementos arquitectónicos no aparecen en la fachada del edificio.