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martes, 22 de marzo de 2022

Arjonilleros en los viajes a las "Indias"

     Desde que se produjera el Descubrimiento de América, los viajes al "Nuevo Mundo" se convirtieron en algo habitual. Durante las cinco etapas e viajes que se llevaron a cabo (1ª Etapa 1492-1519; 2ª Etapa 1520-1539; 3ª Etapa 1540-1559; 4ª Etapa 1560-1579; 5ª Etapa 1580-1599), el número de pasajeros de origen arjonillero que navegaron cruzando el océano, a bordo de las naves españolas, ascendió a un total de 26; viajando repartidos a lo largo de las diferentes etapas tal y como se muestra a continuación:

     

     En cuanto al "pago del pasaje", debemos señalar que, en un primer momento, no había una cuota fija establecida para el "billete". No existían un precio fijado por pasajero, sino que se pagaba una tarifa "por carga". Es por ello que entendemos que, en un primer momento, durante los viajes al Nuevo Mundo, el objetivo de las naves españolas que surcaban el océano, era principalmente comercial.

Primer Desembarco de Colón en América. Por Dióscoro Puebla
Primer Desembarco de Colón, por Dióscoro Puebla

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Bibliografía:

Valladares Reguero, A: La emigración jiennense a las Indias en el Siglo XVI. 1495-1599. Jaén, 1994

viernes, 7 de agosto de 2020

Las imágenes de San Roque: pinceladas históricas y algunas anécdotas.

 *Este texto refundido y con nuevas imágenes, de la reseña publicada en el folleto San Roque 2020 editado por PSOE Arjonilla

Manuel Jesús Segado-Uceda 
Historiador de Arte

     San Roque, junto a San Sebastián, son dos santos de los conocidos como "santos pestíferos", pues su advocación estaba relacionada con la protección contra las pandemias y enfermedades altamente contagiosas y mortales; como la peste, el cólera... Esta protección, es uno de los motivos por el que las ermitas consagradas a estos santos, se encontraban a las entradas de los pueblos o en los caminos que había cercanos a los núcleos de población; (En el caso de Arjonilla, la ermita de San Roque, en la salida hacia Marmolejo y Córdoba o la desaparecida ermita de San Sebastián, posteriormente Santa Ana, situada a la entrada desde el camino Andújar). En tiempos de pandemias, las plegarias de los pueblos se dirigían a San Roque o San Sebastián.

     La epidemia de peste surgida a finales del siglo XVI y comienzos del XVII llegó hasta Arjonilla. Después de sufrir las consecuencias de la pandemia, y ya con la remisión de la enfermedad, el 16 de agosto de 1602 se acordó desde el Cabildo municipal, nombrar a San Roque como Santo protector de Arjonilla. Voto que fue renovado en 1654 y posteriormente en 1834, coincidiendo con la epidemia de cólera que llegó al pueblo en aquellos años. De nuevo, en épocas más cercanas, se llevó a cabo sendas renovaciones del voto en los años 1952 y en 2002, siendo nombrado San Roque como "alcalde perpetuo" de la localidad.

Aspecto que presentaba la ermita de San Roque antes de las últimas remodelaciones que se le han practicado. Fotografía: Martínez.


     De la desaparecida imagen de San Roque, conocemos escasos datos. Las referencias documentales no nos ayudan en lo referente a la autoría de la pieza o su cronología exacta, y tan sólo podemos acogernos al análisis de la talla a través de las antiguas fotografías conservadas. Por sus características, parece que se trata de una imagen con una cronología cercana al final del siglo XVI. Esta presentaba un rostro sereno y bondadoso, mostrando la llaga de su pierna, (bien a consecuencia de la peste o, según otros hagiógrafos del santo, por la herida de una flecha al ser confundido con un espía, por los guardias de su padre), y con la cabeza coronada por una enorme concha (motivos que cuelgan en sus ropajes de peregrino). Porta un báculo del que cuelga una calabaza, y está acompañado por un fiel perro y un ángel. Parece que esta imagen ya sufría un notable deterioro en el siglo XIX. A través de la documentación existente en el Archivo Histórico Municipal de Arjonilla, sabemos que la antigua imagen de San Roque, fue llevada hasta la iglesia de la Encarnación en diversas ocasiones, para dedicarle una serie de rogativas en relación a las diferentes penurias que viviría el pueblo. Es el caso del año 1804, momento en el que Arjonilla se encomienda a San Roque, y a la Virgen de la Soledad, por diferentes motivos. Uno de ellos es el nuevo brote de fiebre amarilla, (enfermedad que llegada a las costas andaluzas en 1800), y otro las malas cosechas, a causa de la sequía, o la escasez por la que atravesaba el pueblo y el país.

     La primitiva imagen de San Roque fue destruida casi por completo durante la Guerra Civil. Aunque entre los escombros y las ruinas de su ermita, se halló la cabeza del santo, siendo rescatada y conservada en una hornacina en la iglesia parroquial de la Encarnación. Lamentablemente, el fuego del incendio ocurrido durante la madrugada del 3 de octubre de 1987, en la capilla de la Virgen del Rosario, destruyó la hornacina, sucumbiendo a las llamas la cabeza de la antigua talla del patrón San Roque, así como el relicario de 1961 en el que se conservaba la reliquia del santo, el certificado de autenticidad de esta reliquia expedido por el Vaticano o una fotografía antigua de la imagen primigenia.

Hornacina que existía en la capilla de Ntra. Sra. del Rosario, en la Iglesia de Arjonilla. En ella se conservaba la cabeza de la antigua imagen de San Roque, el relicario de 1961 y otros enseres. 
Fotografía del autor. (La fotografía original forma parte de la fototeca de Francisco Ruz)


     La talla de San Roque venerado por el pueblo en la actualidad, se encargó en 1939. Y las gestiones para la adquisición de la misma, fueron realizadas por el párroco D. Luis Sotomayor. La imagen es obra del escultor granadino Domingo Sánchez-Mesa. Presenta una actitud serena, con unas delicadas formas, y cuenta con un bello rostro, inconfundible seña de identidad dentro de la estética de este escultor.
Imagen de San Roque de Domingo Sánchez-Mesa, en el altar mayor de la iglesia de Arjonilla
Fotografía: Jesús Segado Hernández



jueves, 30 de enero de 2020

El antiguo retablo mayor de la iglesia parroquial de Arjonilla. Una magnífica obra manierista desaparecida, realizada por notables artistas del "Quinientos jiennese".

Manuel Jesús Segado-Uceda
Historiador de Arte

*Este texto (refundido), es un fragmento del Trabajo Fin de Máster titulado “Estudio histórico-artístico de la iglesia parroquial de la Encarnación de Arjonilla”. Un trabajo debidamente registrado, con derechos de autor, y que fue defendido ante el Tribunal Académico el 9 de Diciembre de 2016. Este mismo extracto fue publicado en el nº 17 "Especial Jaén y sus pueblos" de la Revista Argentaria, en 2017.

     Este breve artículo trata de dar a conocer el desaparecido retablo mayor de la iglesia de la Encarnación de Arjonilla; una magnífica obra de gran calidad y riqueza que fue llevada a cabo por dos notables y prolíficos artistas del Quinientos jiennense.

     El primitivo retablo mayor de la iglesia de la Encarnación de Arjonilla se diseña y se lleva a cabo durante el último tercio del siglo XVI, cuya traza queda enmarcada dentro de los cánones de la escultura manierista. Hoy día, después de algunos estudios realizados, conocemos quienes trabajaron en el retablo mayor de la iglesia de Arjonilla, que debió ser una obra de gran calidad, ya que el propio Romero de Torres no cuestionó la atribución de esta obra al extraordinario artista Gaspar Becerra.
     El majestuoso retablo mayor con el que contó la iglesia de Arjonilla, se mostraba como una obra didáctica, con un programa iconográfico para instruir a los fieles de manera sencilla. Un programa iconográfico frecuente según los cánones derivados de Trento, haciendo énfasis en el tema mariano, con especial alusión a la Inmaculada, la Asunción y la Encarnación. A esta último, lógicamente, se dedicó el retablo de Arjonilla, cuyo programa iconográfico ha sido sometido a estudio por la investigadora Soledad Lázaro Damas[1].
     Podemos hacernos una idea del aspecto que tuvo el retablo manierista de Arjonilla a través de las diversas fotografías que se han conservado hasta nuestros días. De esta manera, podemos realizar una breve descripción de su estructura, en la que observamos que se componía de sotobanco, banco, dos cuerpos y ático. Estaba organizado en tres calles, la central de mayor tamaño que las lateras, y con cuatro entrecalles. Se adaptaba a la cabecera plana de la iglesia, por lo que la planta del retablo era lineal, recta y sin movimiento; salvo el juego de líneas (entrantes y salientes) que se presentan tanto en la calle central, que aparece adelantada en relación a las calles laterales; como en los basamentos laterales sobre los que se apoyan las columnas de orden gigante. En el ático, el retablo se coronaba con un frontón triangular partido, en el que aparecía la figura de Dios Padre, a cuyos lados se situaban las alegorías de Esperanza y la Fe, que se disponen ligeramente recostadas, a la manera que lo había hecho Miguel Ángel medio siglo antes, en la tumba de Lorenzo de Médici. El retablo de Arjonilla, se encontraba coronado por remates piramidales.
Tumba de Lorenzo de Médici, donde aparecen las alegorías del Crepúsculo y la Aurora. Fuente: Artehistoria

Retablo mayor de la iglesia de la Encarnación de Arjonilla. 

Durante mucho tiempo se ha atribuido a Becerra la autoría del magnífico retablo manierista desaparecido de la iglesia de Arjonilla, e incluso hay quienes erróneamente dicen, que las imágenes que presidían la Capilla Mayor salieron de la gubia de este extraordinario escultor. Nada más lejos de la realidad. Así, tal y como la documentación nos hace saber, el retablo de la iglesia fue obra del entallador (o escultor) Cristóbal Téllez, y el ensamblador Blas de Bliñón por encargo de los jueces eclesiásticos del obispado de Jaén. 
Con anterioridad a 1580, el entallador Enrique de Figueredo había sido contratado para realizar el retablo de la Capilla Mayor de la iglesia de Arjonilla, pero su fallecimiento le impidió comenzar el proyecto. Fue su hijo Blas de Figueredo quien se hizo cargo del trabajo, y que viendo la magnitud del proyecto solicitó la ayuda de Cristóbal Téllez hijo, otro escultor que le ayudaría a llevarlo a cabo. Así el 29 de mayo de 1580 ambos pedirán permiso para tomar medidas para el retablo. Con el nuevo replanteamiento del proyecto para el retablo, dos semanas después entra en escena el ensamblador Blas Bliñón, suegro de Téllez, quien se une al proyecto. En 1588, Cristóbal Téllez y Blas Bliñón, atestiguan que fueron ellos quienes realizaron al completo el retablo, informando que Blas de Figueredo se desentendió de la obra, sin llegar a trabajar en ella[2].

Conocemos entonces a través de la documentación, que fue hacia mediados del último tercio del XVI, cuando se llevó a cabo el retablo de Arjonilla, cuya talla salió de la gubia del escultor Cristóbal Téllez y del montaje de Blas de Bliñón, que entre otros, eran dos de los más destacados escultores y artistas del momento[3].

Cristóbal Téllez “el joven”, era hijo del entallador del mismo nombre. Casado con María Nevada, hija de Blas Bliñón, maestro ensamblador de retablos. Téllez y su suegro, Blas de Bliñón, quien aparece asociado desde 1560 a Vandelvira[4], conformaron un tándem profesional que funciono perfectamente, ya que encontramos a ambos trabajando conjuntamente en multitud de proyectos.
Sin embargo, el dato más interesante que nos hace certificar la calidad artística que poseía como escultor Cristóbal Téllez, es su intervención como tasador, requerido por la iglesia mayor de Estepa, en Sevilla para el retablo realizado por el escultor Andrés de Ocampo[5], por lo que encontramos una vinculación documentada entre la escultura de Sevilla y Jaén del momento[6].
Probada la calidad de Téllez como escultor, la factura del retablo mayor hoy desaparecido, debió ser magnífica (como podemos comprobar en las fotografías antiguas que de él aún se conservan). Incluso el propio Romero de Torres dice del mismo lo siguiente: “excelente arquitectura del Renacimiento y notables bajos relieves que se atribuyen al célebre escultor Gaspar Becerra”[7].
Santa Cena. Medio relieve situado en la predela de la primera calle del retablo del altar mayor de la iglesia de Arjonilla. Obra del escultor Cristóbal Téllez. Fuente: Diego Angulo

Nacimiento de Jesús. Medio relieve situado en el piso uno de la calle lateral izquierda del retablo del altar mayor de la iglesia de Arjonilla. Obra del escultor Cristóbal Téllez. Fuente: Diego Angulo.

Adoración de los Magos. Medio relieve situado en el piso uno de la calle lateral derecha del retablo del altar mayor de la iglesia de Arjonilla. Obra del escultor Cristóbal Téllez. Fuente: Diego Angulo

Además, Téllez aparecerá interviniendo también en los retablos de la Virgen de la Capilla en la Iglesia de San Ildefonso de Jaén (1590-1600), así como de su cincel sale el escudo de armas del obispo D. Bernardo de Rojas y Sandoval[8] que encontramos embutido en el segundo cuerpo de la torre de esta iglesia, elaborado hacia 1600[9]
Igualmente conocemos obras de Cristóbal Téllez en el retablo de la iglesia de Huelma (1592-1608), en el de la iglesia de Santa María de Alcaudete (hacia 1586), en un nuevo retablo para el monasterio del Santo Nombre de la misma población, o su intervención hacia 1600 en la iglesia de Jódar, en una capilla del prior de La Guardia[10].
De igual forma, también conocemos algunos trabajos de este escultor en el ámbito civil. Es el caso de “los escudos y leoncillos para el asiento de veimiento” en la Audiencia de Jaén, en 1577. O su participación (en torno a 1585 o anterior) en la talla de los escudos de la desaparecida fuente de San Bartolomé[11].
El retablo manierista del altar mayor de la iglesia de la Encarnación de Arjonilla, desapareció durante la guerra civil. Se dice que fue destruido y usado como combustible para calentarse, durante el tiempo que los soldados ocuparon el interior del templo, donde se guarecieron y resguardaron los vehículos de combate. Hay quien dice, que el bello retablo fue desmontado y trasladado hasta algún lugar de Valencia, aunque esto no está probado.

Tras la guerra, durante los años cuarenta, la imaginería de Arjonilla debía comenzar a restituirse. Se iniciaron así los encargos por parte de las diferentes cofradías, que querían disponer de las imágenes de sus titulares. De esta manera, y ante el nuevo empuje en la religiosidad popular, surge la urgencia por reponer el retablo de la iglesia de Arjonilla, obra que recae en el imaginero y escultor Rafael Díaz en el año 1947. Este escultor repetirá el esquema del antiguo retablo manierista desaparecido, desarrollando un programa iconográfico que gira en torno a la Encarnación.

Retablo de la iglesia de la Encarnación construido por Rafael Díaz en 1947 Fuente: propia

Este nuevo retablo es mucho más sencillo y se compone de cinco calles y tres alturas que se coronan con un frontón triangular. En él se albergan nueve imágenes de retablo (de Olot), cuatro lienzos rectangulares y la representación de la Encarnación, advocación de la iglesia, que preside el retablo en el centro. 
Lienzos originarios del retablo, de 1947. Estos dos se han conservado (muy ennegrecidos) en la sacristía de la iglesia. A la izquierda “Jesús entrando en Jerusalén el Domingo de Ramos”. Derecha “Jesús ante los Doctores de la Ley”. Fuente: propia.

Tras el incendio ocurrido en octubre de 1987, la iglesia quedó ennegrecida por el humo de la combustión y el retablo quedó dañado, las imágenes de retablo oscurecidas por el hollín y los cuatro lienzos del retablo bastante deteriorados. Se desmontó las imágenes que componían el retablo para proceder a su limpieza, tarea que se realizó en el actual salón parroquial. Fue entonces, cuando el artista y pintor de Arjonilla Matías Ruz Delgado, realizó el diseño para los lienzos que podemos ver en la actualidad, (tres de ellos llevan su firma y un cuarto lo firma de uno de sus discípulos)[12].
Los cuatro nuevos lienzos para el retablo, son cuatro pinturas de temática religiosa, y cuentan con unas dimensiones de 198x90 cm. De Matías Ruz son “La alimentación de los cinco mil”, “La Sanación del paralítico en la piscina de Bethesda” y “La Expulsión de los mercaderes del templo”. El otro lienzo representa “Las Bodas de Caná”, y lo firma el discípulo del pintor Juan Cuesta. 
Las cuatro pinturas, llenas de simbolismo y con una factura que les da el aspecto de pintura mural, fueron realizados de manera altruista y donadas por el artista a la parroquia para su retablo, por lo que la iglesia de Arjonilla cuenta con un interesante legado del que fue uno de los artistas giennenses internacionales de más relevancia de su tiempo, Matías Ruz, aunque en España aún no se le ha reconocido su importancia debido a que el artista pasó la mayor parte de su vida en Roma, donde fue miembro de la Real Academia de Ciencias, Artes y Letras y ganador de importantes premios de pintura, entre otros méritos[13].

Pinturas de Matías Ruz para el retablo realizadas en 1989. Fuente: propia


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1 LÁZARO DAMAS Mª Soledad: “El retablo mayor de la iglesia parroquial de Arjonilla (Jaén)” Cuadernos de Historia de Andújar nº IV. Gráficas La Paz, Torredonjimeno, 1986.

2 LÁZARO DAMAS Mª Soledad: “El retablo mayor...” pág. 53

3 ULIERTE VÁZQUEZ, Mª Luz: “Del manierismo al barroco en la escultura giennense”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 123, Jaén 1985, pág. 42

4 DOMÍNGUEZ CUBERO, José: La escultura del Crucificado en el “Reino de Jaén” (s. XIII-s.XIX). Un estudio histórico-artístico. Diputación Provincial de Jaén, Instituto de Estudios Giennenses, Jaén 2009.

5 Escultor barroco nacido en Villacarrillo que se enmarca dentro de la escuela de escultura sevillana, que encarna el paso del renacimiento al barroco.

6 ULIERTE VÁZQUEZ, Mª Luz: “Del manierismo…” pág. 42

7 ROMERO DE TORRES, E. Catálogo de los monumentos históricos y artísticos de la provincia de Jaén. Tomo II.

8 Obispo de Jaén entre 1596-1599

9 ORTEGA Y SAGRISTA, Rafael: “La iglesia de San Ildefonso. (Jaén siglos XVI a XVIII)”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 22, Jaén 1959, pág. 49.

10 GALIANO PUY, Rafael: “Catálogo de artistas y artesanos de la ciudad de Jaén (1634-1684) de Juan de Aranda Salazar a Eufrasio López de Rojas (II)”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 205, Jaén 2012, pág. 107.

11 LÁZARO DAMAS Mª Soledad: “El retablo mayor...” pág. 61

12 SEGADO-UCEDA, Manuel Jesús: “El pintor Matías Ruz y los lienzos realizados para el retablo de la iglesia parroquial de la Encarnación de Arjonilla. Iberian nº 7, Arjonilla, 2013, pág.

13 SEGADO-UCEDA, Manuel Jesús: “El pintor Matías Ruz…”

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BIBLIOGRAFÍA.

-DOMÍNGUEZ CUBERO, José: La escultura del Crucificado en el “Reino de Jaén” (s. XIII-s.XIX). Un estudio histórico-artístico. Diputación Provincial de Jaén, Instituto de Estudios Giennenses, Jaén 2009.

-GALIANO PUY, Rafael: “Catálogo de artistas y artesanos de la ciudad de Jaén (1634-1684) de Juan de Aranda Salazar a Eufrasio López de Rojas (II)”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 205, Jaén 2012.

-LÁZARO DAMAS Mª Soledad: “El retablo mayor de la iglesia parroquial de Arjonilla (Jaén)” Cuadernos de Historia de Andújar nº IV. Gráficas La Paz, Torredonjimeno, 1986.

-MONTIJANO CHICA, Juan: Historia de la Diócesis de Jaén y sus Obispos. Instituto de Estudios Jiennenses, Confederación Española de Centros de Estudios Locales y Excma. Diputación de Jaén. Jaén 1986.

-ORTEGA Y SAGRISTA, Rafael: “La iglesia de San Ildefonso. (Jaén siglos XVI a XVIII)”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 22, Jaén 1959.

-ROMERO DE TORRES, E. Catálogo de los monumentos históricos y artísticos de la provincia de Jaén. Tomo II.

-SEGADO-UCEDA Manuel Jesús.: “El incendio de la Iglesia Parroquial de la Encarnación. Un cuarto de siglo del suceso”. Libro de Fiestas de Los Cargos, en Honor a la Virgen de las Batallas. Octubre 2012.
-SEGADO-UCEDA, Manuel Jesús: “El pintor Matías Ruz y los lienzos realizados para el retablo de la iglesia parroquial de la Encarnación de Arjonilla. Iberian nº 7, Arjonilla, 2013.

-SEGADO-UCEDA, Manuel Jesús. “Breve historia de la Iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación de Arjonilla. Cuando se cumplen 25 años del incendio de la capilla del Rosario”. Actas del XI Congreso Provincial de Cronistas Oficiales de Jaén. Diputación de Jaén, Jaén, 2016.

-SEGADO UCEDA, Manuel Jesús: Estudio histórico-artístico de la iglesia parroquial de la Encarnación de Arjonilla. Universidad de Jaén. Centro de Estudios de Postgrado. Departamento de Patrimonio Histórico. Jaén, 2016. 

-ULIERTE VÁZQUEZ, Mª Luz: “Del manierismo al barroco en la escultura giennense”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 123, Jaén 1985.

-ULIERTE VÁZQUEZ, Mª Luz: El retablo en Jaén (1500-1800), Jaén, 1986.

lunes, 13 de agosto de 2018

La pintura de San Roque en Castel Nuovo, Nápoles.

Ahora que estamos en el pórtico de las Fiestas en Honor a San Roque, Patrón de Arjonilla…, quisiera compartir algo con vosotr@s...
En mi reciente viaje a Italia, tuvimos la oportunidad de pasar por la Región de la Campania. Desde Nápoles nos desplazamos hasta Pompeya, la ciudad romana cubierta por la lava y las cenizas que vomitó el Vesubio un 24 de agosto del año 79 d. C. Después de almorzar decidimos volver a Nápoles y visitar el Castel Nuovo; un castillo construido en el s. XIII y reconstruido posteriormente en diferentes épocas, pues fue el escenario de varios asedios a lo largo de su historia.

Vista de la entrada y puente del Castillo.

Una vez traspasamos el arco triunfal de la entrada, construido en honor al rey español Alfonso V de Aragón, pudimos admirar una importante colección de pintura; medieval y sobre todo renacentista. Entre los innumerables lienzos y tablas, elaborados al temple o al óleo, encontré una pintura que quise traerme inmortalizada. En la obra aparecía San Roque, aunque con una iconografía diferente, y a la que los paisanos de Arjonilla no están acostumbrados.

Arco triunfal en honor a Alfonso V de Aragón que da acceso a Castel Nuovo

Si miramos la pintura podemos ver a un hombre maduro (casi anciano) y con barba que, envuelto en una capa, se apoya en un báculo. Podemos reconocerlo por la herida que presenta en su muslo del que ha retirado su calza. Algunas hagiografías dicen que esta lesión se debe a una saeta que le lanzaron los soldados de su padre al ser confundido con un espía cuando regresaba a su tierra, Francia. En cambio, otras biografías del santo nos relatan que no es otra cosa que una úlcera ocasionada por la enfermedad de la peste, debido al contacto de Roque con los enfermos a los que ayudó por la devoción que profesaba hacia la medicina, (tal y como creemos aquí en Arjonilla). Además de este, aparecen también otros atributos del santo,como la vieira de peregrino plateada que posee en su pecho y el cayado para ayudarse en su peregrinaje. En cambio, en la pintura que encontré en Nápoles, no aparece ni la figura del ángel ni el fiel perro que le acompaña (para cuyo nombre no hay consenso, adjudicándosele diversos apelativos según el autor: Melampo, Rouna, Guinefort, Gozque). A continuación os presento una fotografía de la pintura italiana de San Roque que encontré en Nápoles y otra instantánea (de Jesús Segado Hernández) de la imagen de nuestro Patrón San Roque, obra de posguerra del escultor granadino Domingo Sánchez Mesa.

A la izquierda la pintura italiana que encontré en Nápoles; a la derecha la imagen de San Roque de Arjonilla

jueves, 5 de octubre de 2017

La ermita de la Soledad. Antigua iglesia mayor de Arjonilla

Manuel Jesús Segado-Uceda
Historiador de Arte
Fragmento de texto de un trabajo publicado en otro medio debidamente registrado.

     Descendiendo por "el Botillo", allá donde confluyen las calles Soledad y Vera-Cruz, se erige como vigía de la cantera de arcilla del Albarrá, la ermita de la Soledad. 
     Esta construcción es el edificio religioso más antiguo que “se mantiene en pie”[1] en la localidad de Arjonilla, ya que aparece citado por primera vez en las fuentes documentales durante la visita de la Orden de Calatrava del año 1499, donde se la menciona como “iglesia Mayor” bajo la advocación de “Santa María de Valrico”. Es este dato primordial para datar este templo, que cuenta con una cronología que, al menos, se remonta al siglo XV[2], y  tratar así de enmendar la datación errónea del edificio, del que se ha dicho, e incluso se mantiene en diversas publicaciones digitales, que cuenta con una cronología del siglo XVI y XVII.
Fachada principal de la ermita de la Soledad.
Fotografía propia del autor.

     La ermita que se conserva en la actualidad es una construcción al estilo gótico-mudéjar, realizada en ladrillo. Posee una sencilla pero elegante fachada en cuyo centro se abre la puerta de acceso mediante un arco de medio punto, que se enmarca por sendas pilastras sobre las que se apoya un elemento adintelado que corona la portada, y que nos recuerda al entablamento del orden arquitectónico clásico.

     A ambos lados de la puerta de acceso encontramos dos grandes pilastras que recorren verticalmente la fachada. Sobre una ventana adintelada, que enmascara un arco rebajado al interior, corona el edificio en su parte frontal  una sencilla espadaña en la que se alberga una campana.

Cubierta de la ermita
Fotografía propia del autor

     Al interior, la construcción posee una planta de salón cubierta por bóveda de lunetos (tipo de bóveda resultante del cruce perpendicular de bóvedas de cañón que tienen diferente altura), sostenida por unos arcos fajones a los que se le adosan arcos formeros que habilitan una serie de capillas en las que se les da cobijo a parte de la imaginería propiedad de las cofradías de Arjonilla.
     En la cabecera, desprovista de retablo, se abre un vano que da vista al camarín de la virgen que, con toda seguridad, se construyó en fechas muy posteriores al levantamiento del edificio, coincidiendo probablemente con la proliferación de este tipo de aposento presente en la arquitectura religiosa de la edad Moderna, y que en la actualidad está presidido por la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad, obra que no hace muchas fechas se ha atribuido al imaginero valenciano Amadeo Ruiz Olmos[3]. Además, flanqueando la cabecera, existen sendos mascarones que se han insertado casi en el arranque de los nervios de la bóveda.

A la derecha uno de los mascarones del nervio. A la izquierda el interior de la ermita.
Fotografía propia del autor.
     Alrededor de la antigua iglesia de Ntra. Sra. de Valrico se ubicó durante siglos, (suponemos que desde la construcción del templo en algún momento del siglo XV), el cementerio municipal, que se siguió utilizando como lugar de enterramiento durante siglos, e incluso durante los primeros años del siglo XX, hasta que debido a las malas condiciones higiénicas  que presentaba la zona, así como la insuficiencia para cubrir las necesidades de enterramiento de los vecinos de la localidad, se realizan las obras para el nuevo cementerio municipal de Arjonilla en 1915,[4] siendo finalmente inaugurado el 1 de octubre de ese mismo año.

Aspecto que presentaba la ermita de la soledad en los años 50 del pasado siglo.
Fotografía archivo del autor.

     Para acceder desde la antigua iglesia hasta el camposanto o a la inversa, existía una puerta lateral, hoy sellada, que se encontraba situada en el muro sur del edificio, y cuyo rastro es aún visible en la actualidad, coincidiendo su ubicación en la actualidad con la capilla que alberga a San Juan Evangelista.
     El aspecto que podemos apreciar actualmente de la que fue primera iglesia mayor de Arjonilla, es el resultado de diversas intervenciones o restauraciones (de mayor o menor relevancia) que se han llevado a cabo sobre el templo primigenio a lo largo  de sus más de cinco siglos de historia. Entre las intervenciones que ha sufrido el edificio destacamos la que se realizó  tras el terremoto de Lisboa, acontecido el 1 de noviembre de 1755, donde según el informe emitido “La ermita de Nuestra Señora de la Soledad se arruinó del todo, dejando libres las Imágenes”.[5]

Lateral de la iglesia donde se observa la puerta sellada que daba al antiguo cementerio.
Fotografía propia del autor.

     Posteriormente, en el año 1860, el edificio tuvo que someterse otra vez a una nueva intervención de envergadura, cuando la estructura de la ermita se vio afectada a causa de la continua explotación de la cantera de arcilla del Albarrá para el abastecimiento de la industria arjonillera del barro, actividad que ocasionó el desplazamiento del muro norte (que da vista a la cantera), y que acabó provocando el derrumbe de la cubierta del edificio. Prueba de estas reformas es la inscripción  que encontramos sobre la puerta hoy sellada en el muro sur a la que aludíamos anteriormente[6]. Se llevó a cabo entonces el levantamiento de una nueva cubierta para la ermita, además de la construcción de una serie de contrafuertes laterales en talud en el muro norte, actuando esta pared como muro de contención del edificio.
Lateral de la ermita donde se observan los contrafuertes en talud.
Fotografía propia del autor. 

     De igual modo, tras la Guerra Civil Española, conocemos a través de varios testimonios que el edificio quedó muy deteriorado, por lo que fue sometido a diversos arreglos.[7]

     En 1992 se produjo un plan de reforma sobre parte del patrimonio arjonillero bajo la dirección del arquitecto local D. Luis Alonso Salcedo, mediante el que se intervino en diferentes edificios históricos de la población, entre ellos en la ermita de la Soledad, cuya fachada fue restaurada y reformada, procediendo a quitar la cal que cubría el muro al exterior para dejar así el ladrillo visto, y añadiendo las dos grandes pilastras  que flanquean la  puerta de acceso al edificio, y que podemos ver en la actualidad.[8]

     Desconocemos a ciencia cierta el aspecto que poseía la edificación primigenia de la ermita de la Soledad, que se erigió antaño como la iglesia mayor de Arjonilla hasta la construcción de la iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación, aunque por las características que presenta esta ermita, podemos decir que se corresponden a las que presentan los templos erigidos en época turbulenta en la que nuestra zona fue tierra fronteriza; tiempos en los que  lejos de erigir grandes templos, se edificaban iglesias de pequeño tamaño, de una sola nave, carentes de decoración al exterior y que se cubrían por una techumbre de madera al estilo morisco, por lo que estaban desprovistos  de bóvedas.
     Además, para dar contexto al entorno de la ermita de la Soledad, durante el tiempo que fue iglesia mayor de Arjonilla, podemos ubicar en la zona el núcleo urbano de la Arjonilla medieval, que se encontraba aglutinado entre  la ermita y el castillo; y estando la fuente pública más concurrida  situada en el lugar conocido como el Pilar. Basta con solo echar un vistazo al plano de la localidad para poder constatar esto de una manera más visual, pudiendo observar en la zona señalada que las casas y calles se dibujan en el entramado urbano de manera orgánica (callejuelas más estrechas, con recodos, sin orden, etc.), en contraposición con el plano de aspecto más ordenado (con calles de gran longitud, que se cruzan con otras casi perpendicularmente), en torno a la plaza de la Encarnación y a la zona alta de Arjonilla, un urbanismo articulado en época inmediatamente posterior, bien entrada ya la edad Moderna, y que con toda posibilidad tuvo como origen la construcción de la nueva iglesia parroquial de la Encarnación. 
Núcleo urbano de la Arjonilla Medieval.
Imagen: Plano trabajado por el autor.



[1] Destacamos entre comillas porque en realidad el edificio, después de varias vicisitudes, pasó por diferentes reformas y reconstrucciones a lo largo de los siglos, por lo que la parte original del edificio que aún conservamos sea poco más de los cimientos y/o el arranque.
[2] SEGADO-UCEDA Manuel Jesús: “La ermita de Ntra. Sra. de la Soledad. Antigua iglesia Mayor de Arjonilla. Análisis y breve historia”. Agrupación de cofradías de Pasión de Arjonilla. Arjonilla, 2016, págs. 38-41.
[3] LORITE CRUZ, Pablo: Vida y obra de Amadeo Ruiz Olmos. Baeza, Almería. Alcázar D. L., 2011.
[4] AHMA.  AA. CC. Sesión de 12 de junio de 1915
[5] Relación verídica del terremoto en 1º de noviembre de 1755, que aparece recogida en el trabajo de MARTÍNEZ SOLARES José Manuel: Los efectos en España del terremoto de Lisboa (1 de noviembre de 1755). Dirección del Instituto Geográfico Nacional. Madrid, 2001. Págs. 155 y 156.  
[6] Obras que fueron sufragadas según consta en la inscripción por la vecina de la localidad Doña Ana Bernarda Gímenez y Ramírez de Valenzuela, que situamos en 1860, ya que aparece citado en la inscripción D. José Mª Jácome (Palomino), que fuera párroco de Arjonilla entre los años 1860 y 1866, y el alcalde de la localidad D. Manuel Gómez.
[7] SEGADO-UCEDA Manuel Jesús.: “La ermita de la Soledad…”

[8] Estas pilastras fueron añadidas en 1992, y no tenemos constancia de que existiesen anteriormente, ya que al menos, en una fotografía de mediados de los 50, dichos elementos arquitectónicos no aparecen en la fachada del edificio.