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| Fragmento donde se ve la zona en la que aparece situada Arjonilla |
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| Fragmento donde se ve la zona en la que aparece situada Arjonilla |
En 1922, hace ya 100 años, los expertos en Medicina, Farmacia y Veterinaria de la Villa de Arjonilla emitieron una instancia dirigida al Ayuntamiento de la Villa, en la que solicitaban que se le diera a una de las calles del pueblo el nombre del Doctor Santiago Ramón y Cajal, quien obtuvo en 1906 el Premio Nobel de Medicina (conjuntamente con el Dr. Camillo Golgi), por su aportación en el estudio del sistema nervioso.(1)
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| Santiago Ramón y Cajal, 1899. |
El Ayuntamiento de Arjonilla acordó en asamblea, dar el nombre de C/ Ramón y Cajal a la calle de Arjonilla que, hasta entonces, se había llamado Calle Porcuna, por ser la avenida por la que se entraba desde el camino Porcuna.
| Rótulo cerámico de la Calle Ramón y Cajal de Arjonilla |
Como sucede con otras calles de la localidad que poseen nombres característicos (Calle las Parras, Cerro las Cabras...), a pesar de que se renombró esta con el nombre de Ramón y Cajal, aún hoy, la gente de Arjonilla sigue aludiendo a ella como "Calle Porcuna".
| Vista de la Calle Ramón y Cajal entrando por la carretera Porcuna-Lopera |
Desde que se produjera el Descubrimiento de América, los viajes al "Nuevo Mundo" se convirtieron en algo habitual. Durante las cinco etapas e viajes que se llevaron a cabo (1ª Etapa 1492-1519; 2ª Etapa 1520-1539; 3ª Etapa 1540-1559; 4ª Etapa 1560-1579; 5ª Etapa 1580-1599), el número de pasajeros de origen arjonillero que navegaron cruzando el océano, a bordo de las naves españolas, ascendió a un total de 26; viajando repartidos a lo largo de las diferentes etapas tal y como se muestra a continuación:
En cuanto al "pago del pasaje", debemos señalar que, en un primer momento, no había una cuota fija establecida para el "billete". No existían un precio fijado por pasajero, sino que se pagaba una tarifa "por carga". Es por ello que entendemos que, en un primer momento, durante los viajes al Nuevo Mundo, el objetivo de las naves españolas que surcaban el océano, era principalmente comercial.
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| Primer Desembarco de Colón, por Dióscoro Puebla |
Valladares Reguero, A: La emigración jiennense a las Indias en el Siglo XVI. 1495-1599. Jaén, 1994
A mediados de diciembre de 2021, contactó conmigo Francisco, una persona que estaba interesada en la historia de nuestro pueblo, Arjonilla, y su gente. Compartió conmigo algunos datos genealógicos de sus antepasados, así como parte de la documentación histórica que conservaba de su linaje u objetos familiares (como la cruz sacerdotal que aparece acompañando estas líneas). Esta persona, (con la que intercambio desde entonces información sobre nuestro pueblo, su cultura o su historia, y a la que en parte le debo, el ánimo para publicar esta breve reseña), resultó ser un pariente de D. Damián Torres Rueda: "el Padre Damián".
| El Padre Damián Torres Rueda |
Con el estallido de la Guerra Civil, el Padre Damián huyó de Arjonilla, por temor a ser represaliado. Según Manuel Cuesta, el sacerdote se cobijó en un cortijo, dando esquinazo a los milicianos que lo buscaban. Huyó campo través hasta la ciudad de Jaén, donde fue acogido por D. José Vera Mármol. Poco después regresó a Arjonilla, donde estaba parte de su familia, y donde fue recibido con cariño por la gente del pueblo.
Damián enfermó durante el verano de 1939, siendo ingresado en el hospital jiennense de "El Neveral", donde falleció finalmente en mayo de 1940 a causa de tuberculosis. Su cuerpo se encuentra sepultado en la catedral de Jaén.
| Cruz Sacerdotal del Padre Damián, conservada por su familia. |
*Hay controversia acerca del origen de Damián Torres Rueda, ya que en algunos casos su lugar de nacimiento se sitúa en Arjonilla, mientras que en otros su origen se vincula a la vecina ciudad de Arjona.
Continuará...
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Fuentes y bibliografía
-CUESTA HERNÁNDEZ, MANUEL. "Perfiles Biográficos. D. Damián Torres Rueda". Al Pie de la Parroquia. Especial Primer Aniversario. Arjonilla, diciembre de 1993, págs 8 y 9.
-Archivo y material gráfico F. Pérez Torres
-Archivo y material gráfico propio del autor.
Este artículo, refundido, fue publicado en la Revista de Fiestas de Los Cargos de 2012. Y además, forma parte de un trabajo sobre la iglesia parroquial de Arjonilla, que fue publicado en un Congreso de historia provincial.
En la madrugada del 3 al 4 de Octubre de 1987, hace 25 años, la explosión de una de las vidrieras del templo irrumpió con gran estruendo, en el silencio de la noche. Eran aproximadamente las 3 de la madrugada cuando el fuego en el interior de la Iglesia de la Encarnación fue detectado. Cercanas las 4 de la madrugada, se echaron al vuelo las campanas como petición de auxilio, señal de socorro a la que acudió todo el pueblo…
La celebración de la Festividad de Ntra. Sra. Del Rosario se había llevado a cabo durante mucho tiempo, el día 7 de Octubre (sin tener en cuenta en el día de la semana en que cayera dicha fecha). En ese año de 1987, se acordó celebrar esta festividad en Domingo, con la intención de que acudieran más fieles a los actos programados. En aquel entonces, la ermita de San Roque se estaba remodelando, por lo que las imágenes que se albergaban allí, habían sido desalojadas del edificio hasta que se llevaran a cabo las obras. Por suerte, la imagen del patrón San Roque estaba siendo restaurada por D. Manuel Cuesta Hernández, por lo que esta se encontraba en el domicilio del restaurador. Y por otro lado, la Virgen de Alharilla se había aposentado en casa de la Camarera de la cofradía de aquel tiempo. En ese año el Hermano Mayor de la Cofradía del Rosario era D. Manuel Gómez (“Soberano”). En cambio, la imagen de la Patrona, la Virgen de las Batallas, tuvo su sede durante esos días en la iglesia parroquial, presidiendo el altar mayor. Lo que provocó que la imagen de nuestra Patrona se viera afectada por el incendio.
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| Virgen de las Batallas ennegrecida tras el incendio de la iglesia de la Encarnación |
El paso de la Virgen del Rosario quedó preparado el viernes por la tarde, listo para la celebración de la Fiesta Mayor y la Procesión. La Virgen había sido engalanada con todo su ajuar…
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| Imagen de la antigua virgen del Rosario, poco antes del incendio |
A la llamada de socorro de las campanas de la iglesia, acudieron multitud de arjonilleros. Hemos de señalar como anécdota, que en esta época del año había una gran cantidad de tractores preparados para rociar con sulfato los olivos, por lo que sus cubas se habían llenado de agua en la noche previa a los trabajos agrícolas. Los tractoristas, al conocer el suceso, acudieron al lugar para ofrecer su ayuda. Incluso algunos tractores subieron por las gradas que hay frente a la “Puerta del Perdón” para intentar sofocar el fuego con sus mangueras de agua a presión, agua que se aplicó desde la puerta de la iglesia y a través de las vidrieras que había en la Capilla de la Virgen del Rosario. Los arjonilleros rompieron el cerrojo de la “Puerta de la Umbría” y arrastrándose por el suelo para evitar en la medida de lo posible el espeso humo, algunas personas accedieron al interior del templo para abrir las diferentes puertas y así darle salida a la negra humareda a través de las mismas. Cuando llegaron los bomberos, el fuego ya había sido prácticamente extinguido por la gente de Arjonilla. Los bomberos se introdujeron en la iglesia para evaluar la situación, así como los posibles daños estructurales que el edificio hubiera podido sufrir. El jefe del equipo de bomberos afirmó al llegar a la parte alta de la iglesia que “se habían alcanzado unas temperaturas extremas en la parte superior del edificio”, (la zona que se correspondía con los camarotes de la iglesia parroquial). El incendio, al parecer, pudo ser originado a consecuencia de un cortocircuito en las baterías colocadas bajo el paso, para la iluminación del mismo. El fuego había destruido parte de nuestro patrimonio. El hollín (derivado del caucho de los neumáticos existentes en el paso de la Virgen del Rosario) y las altas temperaturas había dañado gran parte del templo. Todo lo que allí se hallaba quedó ennegrecido.
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| El retablo mayor de la iglesia y la bóveda, ennegrecidos por el incendio |
La Capilla de Ntra. Sra. del Rosario fue pasto del fuego, lo que supuso la pérdida de un buen número de enseres y piezas de gran valor histórico-artístico. La imagen de la Virgen del Rosario quedó calcinada, junto con todo su "ajuar de procesión"1; al igual que su trono. La imagen de la era una talla del imaginero granadino Domingo Sánchez Mesa, artísticamente, una de las mejores tallas que existían en Arjonilla.
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| Estado de la Virgen del Rosario tras el incendio |
El desaparecido arquitecto, D. Luis Alonso Salcedo, siempre había
estado empeñado en colocarle a la Virgen del Rosario un antiguo “rostrillo”
(que era una pieza anterior a la Guerra Civil), algo que no había conseguido que
se hiciera, ya que no era del gusto de las “camareras de la
Virgen”. Aunque ese mismo año de 1987, casualidades de la vida,
sería el primero que se colocaría el rostrillo a la Virgen del
Rosario, por lo que también quedó destruido por el fuego.
El incendio destruyó el retablo existente en la Capilla2; dos imágenes (Santa Rita y un Niño Jesús “del Remedio”, que eran de serie, procedentes de Olot). Además desaparecieron las pinturas murales que decoraban el camarín de la virgen, pinturas con una cronología del s. XVIII que contaban con una calidad artística considerable. Posteriormente en el año 2000, Jesús Salcedo realizaría la decoración mural del camarín, basada en las pinturas del s. XVIII destruidas en el incendio, (gracias a unas fotografías de las mismas, que conservaba Paco Ruz). Las nuevas pinturas fueron costeadas por las Hermanas Mayores de ese año, las hermanas Ruiz López, siendo bendecidas por el obispo de la Diócesis de Jaén, por aquel entonces D. Santiago García Aracil. Se colocó también posteriormente una reja de forja, realizada en los talleres de D. Manuel Bejarano, cuyo diseño fue realizado por D. Luis Alonso Salcedo, rejería que fue donada por el matrimonio José Hernández y Rosario Bejarano.
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| Estado en el que quedó la capilla del Rosario tras el incendio |
En
la Capilla del Rosario, existía una hornacina a modo de vitrina.
Esta, albergaba el relicario (de 1961) que contenía la Reliquia de
San Roque, a la que acompañaba el certificado de autenticidad de la
misma, un documento expedido por el Vaticano y que se exponía sobre
un portamisal del s. XVI, además de un atril de plata. También se
encontraban alojadas en la hornacina, la cabeza de la talla antigua
del Patrón San Roque, realizada en el s. XVI, que se había
conservado en la Iglesia Parroquial tras ser rescatada de entre los
escombros de la ermita de San Roque, ocasionados por la destrucción
de dicha ermita durante la Guerra Civil3
y, una fotografía de la antigua imagen del Patrón. Todo lo que
contenía dicha hornacina, quedó destruido.
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| Hornacina existente en la capilla del Rosario antes del incendio |
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| Estado de la hornacina tras el incendio |
Las
altas temperaturas que se alcanzaron en el interior de la iglesia parroquial, provocaron el desprendimiento de “Los Cuatro Evangelistas” existentes en
los cuatro lunetos que ornamentaban la cúpula del templo, y que
habían sido realizados por el pintor Pepe Marchá con motivo de la
Fiesta de la Espiga celebrada tres años antes (1984).
El Ayuntamiento ofreció el Centro Cívico (situado en la Casa de Cultura), para uso litúrgico, donde se celebró ese mismo sábado, la Fiesta Mayor de Ntra. Sra. del Rosario ante el Estandarte, ya que la imagen de la Virgen había quedado destruida por el incendio. Al acto acudieron los miembros de la Cofradía arropados por gran multitud de fieles. También durante esos días se llevó a cabo en el Centro Cívico, la Misa de Domingo e incluso se ofició un entierro. El recinto se quedaba pequeño ante la afluencia de fieles a las celebraciones religiosas, por lo que se decidió trasladar el culto a la ermita de Jesús Nazareno.
Mientras que los albañiles realizaban las obras de limpieza y desescombro, muchas mujeres de Arjonilla, se acercaron a la iglesia para ayudar a limpiar las imágenes de los santos. Se desmontó toda la imaginería existente en el retablo, y todas las imágenes fueron trasladadas al salón parroquial, para ser limpiadas y restauradas. D. Manuel Cuesta, D. Luis A. Salcedo y D. Pedro Montoro, coordinaron los trabajos de restauración y limpieza de las esculturas.
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| El retablo de la iglesia vacío, tras ser desmontadas las imágenes para su limpieza y restauración |
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| La imaginería del retablo del altar mayor de la iglesia, albergadas en el Salón Parroquial |
Las
temperaturas que se alcanzaron en el interior del templo a
consecuencia del fuego ocasionaron grandes daños en el retablo,
provocando que las pinturas que existían en el mismo quedaran
destruidas. Unos años después, en 1989, el pintor arjonillero
Matías Ruz, realizaría las pinturas al óleo existentes en el
retablo en la actualidad, que representan diferentes escenas de la
Biblia (3 de los 4 óleos vienen de la “mano” de Matías,
mientras que un cuarto óleo fue firmado por uno de sus discípulos,
Juan Cuesta).
Una vez realizadas las labores de limpieza en la iglesia Parroquial, Pedro Pérez (“Mérida”), con la intención de que no quedara rastro alguno del fatal suceso, arrojó los restos de las piezas calcinadas al pozo del patio de la sacristía del templo, algo de lo que no se percataron las demás personas, y que se supo posteriormente al dar testimonio de ello, el propio Pedro “Merida”.
La iglesia de la Encarnación fue abierta nuevamente al culto el día 8 de Diciembre de 1987, día de la Inmaculada Concepción, coincidiendo con el Año Santo Mariano. Tras la Misa de Acción de Gracias para celebrar la reapertura de la iglesia, así como la reinauguración de la Capilla del Rosario, se dio a besar la nueva reliquia de San Roque, donada por D. Pedro Carmona Castro, una reliquia auténtica que este arjonillero poseía y que actualmente es la que se venera.
Después del triste suceso, la prioridad del Párroco (en aquel tiempo D. Ángel Simón), de la cofradía del Rosario y de los fieles de Arjonilla, era conseguir una nueva imagen de Ntra. Sra. del Rosario. Para ello se llevaron a cabo diferentes gestiones por parte del arquitecto D. Luis Alonso Salcedo, de la Camarera de la Virgen, Dª. Anita Pérez Rivas o del pintor Matías Ruz entre otros. Tras estas gestiones se formó una comisión que decidiría encargar la imagen al escultor sevillano Álvarez Duarte.
La nueva imagen llegaría a Arjonilla el día 12 de Agosto de 1988. Había sido recogida, por los miembros de la comisión formada para la ocasión, en los talleres del escultor sevillano.
La nueva imagen se bendijo en una Solemne misa celebrada en la madrugada del 14 al 15 de Agosto (misa que comenzó a las 3 de la madrugada, tras la celebración de la Aurora), y que se llevó a cabo delante de la “Puerta del Perdón” de la Iglesia Parroquial.
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| Instantánea de la Solemne Misa para la Bendición de la nueva imagen |
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| D. Ángel Simón bendice la nueva imagen de la Virgen del Rosario |
En
dicha celebración participó de manera magistral nuestro poeta más
ilustre, Antonio de Jaén, que recitó unos versos que él mismo había compuesto, dedicados a la Virgen del Rosario.
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| Antonio de Jaén recita los versos dedicados a la Virgen del Rosario |
A continuación presentamos la composición poética firmada por Antonio de Jaén para la Santísima Virgen del Rosario, y que fueron recitados el día de la Bendición de la misma:
GABRIEL
Fui buscando poesía
De la nube a la acacia,
Y el eco repetía:
Dios te Salve María,
Llena eres de Gracia.
Y después, por el trigo…
-Tú ¿qué rima prefieres?
Cantaba un viento amigo:
El señor es contigo
Y bendita tú eres.
-¿Qué más en mi tributo
A la Flor de la Luz?
Y la voz de los seres:
En todas las mujeres
Y bendito es el fruto
De tu vientre, Jesús.
Seguí la senda, del verso en pos
Cabe la ermita rezan las flores:
Santa María, Madre de Dios,
Ruega por nos, los pecadores.
Y trinó el Ave sobre la aurora:
María es el verso del Blanco Edén
Ella, tu floreal rima sonora,
Ahora y en la hora
De nuestra muerte, Amén.
Antonio de Jaén.
Recitado en Arjonilla, el 15 de Agosto de 1988
AÑO SANTO MARIANO.
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1 Corona, Rostrilo, manto, vestido y joyas.
2 En el retablo, a modo de puerta del Sagrario había una tabla del s. XVIII, concretamente tenía tallada la fecha, “1749”.
3Rueda Jándula Ildefonso. San Roque. Patrón de Arjonilla. Caja Rural de Jaén, 2008, Pág. 115.
Fuentes:
-Archivo Propio del Autor.
-Archivo Paco Ruz.
-Archivo Histórico Municipal de Arjonilla. (AHMA).
Bibliografía:
-Rueda Jándula Ildefonso. San Roque. Patrón de Arjonilla. Caja Rural de Jaén, 2008
-A.A.V.V. Arjonilla. Aspectos territoriales, históricos y socio-culturales. Ayuntamiento de Arjonilla. 1995.
"Canto a Arjonilla", es un himno cuya música fue compuesta por el ilustre maestro y director de la banda de música municipal de Arjonilla, D. Matías Varea, mientras que su letra fue escrita por D. Luis Ramírez Olivares. Este bello himno a Arjonilla se estrenó el día 1 de enero del año 1934, a las cinco y media de la tarde, en el Salón Liébana (lugar que funcionaba como cine y teatro, y que estaba situado en la calle La Tercia, actual Juan XXIII), obteniendo un éxito clamoroso y siendo acogida con entusiasmo por el pueblo de Arjonilla. La pieza fue cantada por un grupo de mujeres arjonilleras que, al finalizar su interpretación, fueron aplaudidas y vitoreadas por el el público que llenaba las butacas del recinto.
Para el mismo día del estreno del "Canto a Arjonilla", se diseñó un notable programa de actividades que tuvieron lugar a lo largo de la gala; sainetes y obras teatrales tales como "¿A quién me recuerda usted?" (Hermanos Álvarez Quintero), o "Las cosas de Gómez" (de Muñoz Seca), piezas que fueron representadas por los grupos de teatro de la Arjonilla de la época.
Como curiosidad, los precios populares lanzados para esta función, a beneficio de los pobre de la localidad, fueron de:
Butacas: 1,25 pesetas
Delantera de anfiteatro: 0,75 pesetas
Sillas: 1,00 pesetas
General: 0,50 pesetas
Finalmente, la pieza musical "Canto a Arjonilla", se convertiría en el himno oficial de la población, después de aprobarse en la comisión celebrada en el Ayuntamiento de Arjonilla, el 3 de noviembre de 1948, siendo alcalde D. Antonio Alcántara.(1)
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CANTO A ARJONILLA Viva Arjonilla que es mi pensil, cuna, morada, alba y cenit. El eco canta tu voz: ¡Viva, que es patria madre y amor! En tus blancas paredes rebrilla el torrente del sol ¡fuego y luz! en tu genio, casi eres Castilla y un donaire de pueblo andaluz. Los olivos te prestan su gracia las campiñas su serenidad, lozanía te ofrecen tus huertas... ¡Tajo y Betis sus dones te dan! Madre, tú seno vióme llegar, tumba tu tierra tal vez será. Amo a tu cielo limpio y azul, beso el primero dióme su luz. Y entre el color bajo el azul ríen tu blancor y tu quietud. El Salón Liébana estaba ubicado en la calle la Tercia, la actual calle Juan XXIII. Este salón, que funcionaba como teatro y también como cine, estaba situado junto a varias casas solariegas, hoy desaparecidas, existentes en esta calle. El Salón poseía dos accesos: uno por la calle Hornos y Salas. Y otra, en la que estaba la taquilla, en la calle Juan XXIII, justo en el lugar donde se encuentra la "Casa de la Compañía de la luz". Como anécdota, algunos testigos me relataban que algunos decorados utilizados en este teatro (paneles hechos de tela con marcos de madera), se guardaban en las cámaras de la casa de Federico "el Veterinario", situada en la Avenida de Andalucía, en el solar donde se ubica el establecimiento comercial Más y Más. ______________________________________________________ (1) A.H.M.A. AA.CC.: Sesión de Pleno Ordinaria de 1948. |
*Este texto refundido y con nuevas imágenes, de la reseña publicada en el folleto San Roque 2020 editado por PSOE Arjonilla
San Roque, junto a San Sebastián, son dos santos de los conocidos como "santos pestíferos", pues su advocación estaba relacionada con la protección contra las pandemias y enfermedades altamente contagiosas y mortales; como la peste, el cólera... Esta protección, es uno de los motivos por el que las ermitas consagradas a estos santos, se encontraban a las entradas de los pueblos o en los caminos que había cercanos a los núcleos de población; (En el caso de Arjonilla, la ermita de San Roque, en la salida hacia Marmolejo y Córdoba o la desaparecida ermita de San Sebastián, posteriormente Santa Ana, situada a la entrada desde el camino Andújar). En tiempos de pandemias, las plegarias de los pueblos se dirigían a San Roque o San Sebastián.
La epidemia de peste surgida a finales del siglo XVI y comienzos del XVII llegó hasta Arjonilla. Después de sufrir las consecuencias de la pandemia, y ya con la remisión de la enfermedad, el 16 de agosto de 1602 se acordó desde el Cabildo municipal, nombrar a San Roque como Santo protector de Arjonilla. Voto que fue renovado en 1654 y posteriormente en 1834, coincidiendo con la epidemia de cólera que llegó al pueblo en aquellos años. De nuevo, en épocas más cercanas, se llevó a cabo sendas renovaciones del voto en los años 1952 y en 2002, siendo nombrado San Roque como "alcalde perpetuo" de la localidad.
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| Aspecto que presentaba la ermita de San Roque antes de las últimas remodelaciones que se le han practicado. Fotografía: Martínez. |
De la desaparecida
imagen de San Roque, conocemos escasos datos. Las referencias
documentales no nos ayudan en lo referente a la autoría de la pieza
o su cronología exacta, y tan sólo podemos acogernos al análisis
de la talla a través de las antiguas fotografías conservadas. Por
sus características, parece que se trata de una imagen con una
cronología cercana al final del siglo XVI. Esta presentaba un rostro
sereno y bondadoso, mostrando la llaga de su pierna, (bien a
consecuencia de la peste o, según otros hagiógrafos del santo, por
la herida de una flecha al ser confundido con un espía, por los
guardias de su padre), y con la cabeza coronada por una enorme concha
(motivos que cuelgan en sus ropajes de peregrino). Porta un báculo
del que cuelga una calabaza, y está acompañado por un fiel perro y un
ángel. Parece que esta imagen ya sufría un notable deterioro en el
siglo XIX. A través de la documentación existente en el Archivo
Histórico Municipal de Arjonilla, sabemos que la antigua imagen de
San Roque, fue llevada hasta la iglesia de la Encarnación en
diversas ocasiones, para dedicarle una serie de rogativas en relación
a las diferentes penurias que viviría el pueblo. Es el caso del año
1804, momento en el que Arjonilla se encomienda a San Roque, y a la
Virgen de la Soledad, por diferentes motivos. Uno de ellos es el nuevo
brote de fiebre amarilla, (enfermedad que llegada a las costas
andaluzas en 1800), y otro las malas cosechas, a causa de la sequía,
o la escasez por la que atravesaba el pueblo y el país.
La primitiva imagen de San Roque fue destruida casi por completo durante la Guerra Civil. Aunque entre los escombros y las ruinas de su ermita, se halló la cabeza del santo, siendo rescatada y conservada en una hornacina en la iglesia parroquial de la Encarnación. Lamentablemente, el fuego del incendio ocurrido durante la madrugada del 3 de octubre de 1987, en la capilla de la Virgen del Rosario, destruyó la hornacina, sucumbiendo a las llamas la cabeza de la antigua talla del patrón San Roque, así como el relicario de 1961 en el que se conservaba la reliquia del santo, el certificado de autenticidad de esta reliquia expedido por el Vaticano o una fotografía antigua de la imagen primigenia.
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| Imagen de San Roque de Domingo Sánchez-Mesa, en el altar mayor de la iglesia de Arjonilla Fotografía: Jesús Segado Hernández |
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Nazarenos delante del antiguo trono blanco y dorado de San Juan Evangelista en la década de los sesenta. Fotografía: archivo de la Cofradía
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Imagen de San Juan Evangelista de Arjonilla. Fotografía: archivo propio del autor
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Antiguo trono de San Juan que posee faroles de forja durante la década de los setenta. Fotografía: archivo propio del autor.
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A la izquierda el trono adquirido en 1992. A la derecha el paso procesional que llegó en 2016. Fotografías: archivo de la Cofradía (izquierda), Jesús Segado Hernández (derecha).
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A la izquierda el antiguo estandarte en una fotografía de la década de los sesenta; a la derecha el mismo estandarte en la actualidad, desprovisto de medallón. Fotografías: archivo propio del autor.
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Penitentes de la Cofradía de San Juan Evangelista con túnica negra y caperuz verde. Fotografía de finales de la década de los 60. Fotografía: archivo propio del autor.
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